Uno de los trances más duros a nivel sentimental que experimentan los niños a lo largo de su vida es la separación matrimonial de sus padres. Por esto, en esos casos se hace necesario que los pequeños acudan a un psicólogo infantil que pueda ayudarles a combatir los efectos que aquella puede producirles emocionalmente hablando.
En concreto, en cualquier terapia infantil se trabajará a fondo para que los pequeños no se vean arrastrados por las habituales consecuencias que suelen experimentar ante esa citada ruptura sentimental:
- Problemas de fracaso escolar.
- Fantasías acerca de la reconciliación de sus padres.
- Sensaciones de soledad e incluso de tristeza.
- Sentimientos de inseguridad.
- Idealización de uno de los progenitores y rechazo hacia el otro.
- Alteraciones del sueño.
- Brotes de rebeldía.
Efectos todos ellos, de mayor o menor intensidad, que son los que se trabajará con el pequeño por parte del correspondiente psicólogo infantil con el fin de atajarlos para que recupere la normalidad en su vida y la estabilidad.
